Área clínica
Personas Adultas, Infancia y Adolescencia, Parejas, Terapia de grupo.
Trabajamos a partir de tres tipos de necesidades:
Problemas manifiestos: ansiedad, depresión, angustia, miedos, duelos, estrés, conflictos familiares, fobias, problemas de relación, violencia, obsesiones, fracaso escolar, crisis del ciclo vital.
Asesoramiento puntual: tomas de decisión, resolución de problemas concretos, orientación educativa, mediación familiar, etc.
Crecimiento personal: cuando la persona siente la necesidad de mejorar su calidad de vida sin haber una urgencia concreta.
Área comunitaria
Convenios de colaboración clínica con entidades sociales y ONGs.
Oferta de talleres para entidades e instituciones sociales, sanitarias y educativas.
Área formativa y de experiencias
Propuestas de talleres y encuentros, de carácter puntual o continuos.
Talleres, supervisión profesional y seminarios propios o en colaboración con otros especialistas, dirigidos a público en general o a profesionales sociosanitarios y del ámbito educativo.
Qué entendemos por psicoterapia
De una manera global, la psicoterapia ofrece la posibilidad de cuidarnos de manera serena y progresiva, de ir nutriendo el alma y generar salud, creatividad, equilibrio y bienestar.
Hay muchos motivos por los que las personas iniciamos una psicoterapia. Normalmente sucede cuando sentimos que, con nuestros propios recursos, no
logramos resolver un malestar o dificultad que interfiere lo suficiente en nuestra vida como para acudir a un profesional. Otras veces aparece un deseo general
de mejora, sin partir de un problema concreto, queremos “crecer personalmente”. El arranque puede suscitar algo de inquietud, quizá temamos abrir la caja de Pandora, descubrir que tenemos más sombras de las que pensábamos. Lo curioso es que, una vez se da el paso, con frecuencia sentimos alivio por haber iniciado un cambio y, además, quizá descubramos con asombro más recursos y cualidades personales de los que hubiéramos imaginado.
Lo que está claro es que buscamos soluciones y cambios. En este sentido, consideramos la psicoterapia como un proceso único y genuino, en el que tanto paciente/cliente como terapeuta se encuentran en un espacio común, protegido y respetuoso, donde colaboran para comprender, ampliar la conciencia y resolver lo que no funciona, a lo largo de un viaje fascinante. El objetivo será trazar un mapa, construir nuestra propia brújula y poner en marcha propuestas
concretas para necesidades específicas.
Consideramos actitudes terapéuticas que posibilitan este proceso: la escucha activa, la confidencialidad, el respeto absoluto por la singularidad y dignidad de la persona, la confianza total en su potencial y recursos propios, la ausencia de etiquetas y juicios de valor, la honestidad y transparencia.


